Conducir con mil ojos

Conducir con mil ojos

Detección de peatones, detección de ángulo muerto, alerta de cambio involuntario de carril, alerta de tráfico trasero cruzado, reconocimiento de señales de tráfico… Muchos de los sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, por sus siglas en inglés) funcionan a modo de “ojos complementarios” a los del conductor: recogen información acerca de todo lo que sucede alrededor del coche para avisar en caso de peligro. Pero, ¿funcionan estos “ojos” cuando las circunstancias climáticas o ambientales son adversas?

Pulverizando limitaciones

Hasta hace poco tiempo este era el talón de Aquiles de los diferentes sensores ADAS. No sólo tenían importantes limitaciones a la hora de “ver” a través del humo, la niebla o el polvo, sino que tampoco podían diferenciar si el obstáculo atravesado en la calzada era un cartón, un animal o una persona. La tecnología, que en este ámbito avanza a pasos de gigante, ya ha eliminado estas limitaciones.

La empresa TriEye, liderada por el inventor de la unidad flash USB, está especializada en física de dispositivos y electroóptica avanzada. Tras más de una década de investigación han conseguido desarrollar un sensor con un precio 1.000 veces menor que los ya existentes en el mercado, con un tamaño más pequeño y una resolución mucho más alta. La principal consecuencia es que la investigación ha conseguido que esta tecnología sea accesible económicamente para que prácticamente todos los coches puedan llevarla y que, además de poder ver a través de la niebla, este sensor sea capaz de detectar imágenes con muy poca luz y diferenciar mucho mejor entre personas, animales y las diferentes líneas de la carretera.

Salvar más de 5.000 vidas

Pero los avances tecnológicos no paran aquí y nos llevan a niveles casi de ciencia-ficción. Es el caso de la cámara láser 3D semántica desarrollada por la empresa Outsight. Esta cámara no sólo detecta los objetos, sino su composición material. De esta manera, es capaz de diferenciar perfectamente entre hielo, agua o aceite en la carretera a cientos de metros de distancia, también la profundidad que pueden alcanzar, y, por supuesto, distinguen entre animales, personas o vehículos en condiciones. «Si un coche fuera capaz de detectar o evaluar el hecho de que hay hielo negro en la carretera, hoy en día se podrían salvar 5.000 vidas por año, y evitar 200.000 accidentes por año», asegura Raúl Bravo, cofundador de la empresa.

Además de las cámaras, existen otro tipo de sensores que también se utilizan para que el coche pueda “ver” todo lo que sucede a su alrededor. Por ejemplo, los sensores de ultrasonidos. Estos dispositivos utilizan la misma técnica que los murciélagos, enviando impulsos ultrasónicos que chocan con los obstáculos y devuelven una serie de ecos que proporcionan información. Esta tecnología está ampliamente extendida en los vehículos y es, por ejemplo, la que utilizan los asistentes de aparcamiento. Resulta muy fiable para reconocimiento del entorno más cercano (de hasta seis metros) y a bajas velocidades.

Por otra parte, los sensores de radar son capaces de localizar tanto objetos estáticos como en movimiento. Estos sensores emiten ondas de radar a través de las que miden la velocidad relativa y la distancia. Para ello utilizan el llamado efecto Doppler: el retraso de los cambios de frecuencia entre la señal emitida y la recibida, y la amplitud y la fase de las señales determina la velocidad relativa, distancia y posición de los objetos que se encuentran en los alrededores del vehículo.

El alcance de las ondas de radar es bastante más amplio que el de los ultrasonidos y puede llegar hasta los 250 metros. Además de permitir un rango de 360º, la efectividad de este sistema no se ve comprometida por las condiciones meteorológicas por adversas que sean. Otra de sus grandes ventajas es que mide todos los valores relevantes en uno (ángulo, distancia, velocidad, parámetros del material), sin necesidad de cálculos. Entre los aspectos que aún tienen margen de mejora se encuentran el que esta tecnología aún no es capaz de reconocer colores y que ofrece un reconocimiento un tanto limitado de las formas que detecta.

© 2022 Todos los derechos reservados