• Ponte al día
  • Medidas y Sistemas para la reducción de la siniestralidad

Medidas y Sistemas para la reducción de la siniestralidad

Medidas y Sistemas para la reducción de la siniestralidad

El año 2020 cerró como un año histórico, no solo por ser el año de una pandemia con la que tenemos que seguir lidiando duramente a día de hoy, sino porque ha sido el que hasta ahora, cuenta con el menor número de muertes en carretera desde 1960 en España con 870 fallecidos (primer año en el que se empezaron a recoger datos de accidentes mortales, donde con un parque de vehículos bastante inferior, los muertos en carretera ascendieron a 1.300). Por primera vez desde entonces, no superamos el millar de accidentes mortales. Se trata de un dato que, aunque doloroso por lo que significa, supone un descenso de un 21 por ciento con respecto al año anterior según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Si profundizamos en las causas de estos datos, evidentemente hay que tener en cuenta el efecto del entorno, marcado en el primer semestre del año por un confinamiento total de la población y, posteriormente, por las estrictas restricciones de movilidad impuestas.

Aún así, en el primer trimestre del año 2020, se registraron 201 fallecidos, un 8% más que en el mismo período de 2019. Unas cifras evidentemente negativas, pero que a partir de mediados de marzo, empezaron a disminuir de manera drástica, sin llegar a eliminarse por completo. Según los datos recogidos por la Dirección General de Tráfico (DGT), del 15 de marzo al 20 de junio se registraron 117 accidentes mortales frente a los 287 del mismo período del año anterior, cerca de un 60% menos. Las restricciones existentes en el tráfico rodado tuvieron, sin duda, un impacto evidente en el tráfico intracomunitario.

En el último semestre del año, se continúo con esta tendencia a la baja con respecto al mismo período de 2019, pero mucho menos pronunciada. Contabilizándose en estos últimos seis meses en torno a un 7% menos de accidentes mortales en relación a la misma horquilla temporal del año anterior. Aunque es difícil extraer conclusiones teniendo en cuenta las circunstancias, se trata de un dato a priori poco alentador, ya que en términos generales estamos lejos del objetivo que marcó la UE para los países comunitarios de una reducción interanual del 6,7%.

En cuanto a la tipología de estos accidentes, es interesante destacar que millones de personas utilizan las carreteras diariamente por motivos de trabajo. Y muchos de estos accidentes se producen en in itinere (traslado desde casa al lugar de trabajo o viceversa), o in mision (durante la actividad laboral). Las carreteras forman parte de la rutina de cualquier ciudadano y, sin embargo, esta actividad que podemos considerar como cotidiana conlleva un alto riesgo de lesiones y muerte; suponiendo entre el 30% y el 40% de los accidentes mortales en el conjunto de la Unión Europea.

A pesa de ello, y según diversas encuestas de movilidad y seguridad realizadas a empresas españolas, la mayoría de ellas no ha iniciado o no tiene pensado iniciar por diversos motivos (presupuestario o desconocimiento de la eficacia de las posibles medidas), ninguna acción para mejorar la seguridad vial de sus empleados, ni en los desplazamiento in itinere, ni en los desplazamientos in mision. Dato nada alentador si tenemos en cuenta que el turismo es con más de un 80% el vehículo más utilizado in itinere, y con cerca de un 70% en in mision.

Una vez dicho esto, también se hace necesario reflejar que hay diferentes motivos para la esperanza y que hacen pensar que los datos mejorarán. Por un lado, hábitos como la irrupción del teletrabajo, o el mayor protagonismo que está ganando en las grandes ciudades la figura del peatón, influirá en la tendencia bajista en cuanto al número de víctimas. Otra medida favorable es la limitación de la velocidad máxima a 30 km/h en las calles de un único carril por sentido en la ciudades. Estas medidas se suman a la reducción ya aplicada el año pasado de la máxima velocidad permitida de 100 a 90 km/h en las carreteras secundarias y que ha tenido un impacto muy positivo en cuanto al menor registro de víctimas mortales se refiere.

Muy importante también es la publicación el pasado mes de abril por la Unión Europea del nuevo Reglamento General de Seguridad, que hace obligatorios la presencia de una serie de sistemas de seguridad en todos los coches de nueva matriculación. La implantación de este Reglamento estaba previsto para 2021, para ser plenamente operativo en 2023. Sin embargo, el último texto publicado ha adelantado (afortunadamente) todos los plazos en un período de un año.

Con lo que a partir de mayo de 2020, todos los coches de nueva generación deberán contar con estos sistemas denominados ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción) y serán obligatorios en todos los coches matriculados a partir del año 2022.

Entre las medidas que más destacan, se encuentra aquella que obliga al vehículo a contar con una interfaz universal par apoder instalar un Interlock-Alcolock, que es un alcoholímetro que utilizará el conductor para autorizar el arranque del vehículo. Es importante mencionar que esta medida es la única que no ha sufrido ninguna modificación con respecto al Reglamento original.

La Unión Europea tiene previsto que, con la implantación de algunos de estos sistemas de forma obligatoria por los fabricantes de vehículos, se puedan evitar aproximadamente 25.000 muertes hasta el año 2038.

Esto también tendrá impactos económicos, como por ejemplo, en el coste de los seguros, ya que los vehículos que lleven incorporados algunos de estos sistemas, verán reducido significativamente el importe de su cuota anual, tal  como está ocurriendo en otros países como Israel, donde el importe del seguro de un vehículo puede llegar a bajar hasta un 40% en función de los ADAS que incorpore el vehículo. Además, la incorporación de los sistemas ADAS van a contribuir a que la conducción se vuelva mucho más segura, fiable y, sobre todo, ergonómica.

A modo de reflexión final, imaginemos el impacto positivo que tendría la implantación de estas medidas y sistemas ADAS en sectores como el del renting de vehículos (actualmente suponen una quinta parte de las matriculaciones anuales en España), el del transporte de mercancías peligrosas, o uno tan crítico como el del transporte escolar, que cada día mueve a cientos de miles de niños y niñas (entorno a 600.000 según el último informe del Observatorio de Transporte de Viajeros por Carreteras). Todos ellos ofrecen un contexto donde garantizar la seguridad es la total y absoluta prioridad. ¿No nos sentiríamos todos más seguros si todos estos vehículos llevaran instalado un Interlock-Alcolock que prohibiera arrancar el vehículo en caso de que el conductor superase el límite de alcohol en aire respirado?

Jose Miguel Belda - Modality Manager SCA Dräger

© 2021 Todos los derechos reservados