En cuestión de salvar vidas, nada es suficiente

En cuestión de salvar vidas, nada es suficiente

Stefan Ilijevich, responsable de Innovación de producto de SEAT, nos habla de los ADAS y del futuro de la conducción automatizada y autónoma.

El sector del automóvil está trabajando desde hace años para aumentar la seguridad en la conducción. Los avances en este campo, desde la comercialización del primer automóvil, han sido muchos, algunos tan conocidos como el cinturón de seguridad o el airbag, que aunque tuvieron detractores en un primer momento, con el tiempo forman parte de nuestros hábitos y han contribuido a salvar muchas vidas. 

Mas de un 90 % de los accidentes en carretera son causados por un el factor humano. La distracción, el cansancio, una velocidad inadecuada o el consumo de alcohol o drogas generan miles de muertes en Europa y más de un millón de muertos anualmente a nivel mundial.

El debate ahora gira en torno a los Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción (ADAS) y, en particular, al futuro de la conducción autónoma. A algunos conductores puede resultarles extraño pensar que su seguridad depende de máquinas, centralitas, sensores o algoritmos. Es decir, ¿nos cuesta fiarnos de un sistema tecnológico porque creemos que podría fallar, o es simplemente su falta de humanidad lo que nos causa extrañeza? Pensamos que es más una falta de familiaridad, de identificación o de hábito de uso, ya que en realidad muchas de las innovaciones de los sistemas ADAS que nos llevan hacia la conducción autónoma, ya las utilizamos hoy en día, las hemos interiorizado y no dudamos de su gran utilidad. Tal es el caso de los asistentes de aparcamiento, el ABS (Anti-lock Braking System) o los sistemas de alerta y mantenimiento de carril.

Por otro lado, hay que considerar que estos sistemas cuentan con la ventaja de no cansarse ni, por ejemplo, distraerse mirando el móvil. Es un paso hacia adelante, ya que, según la DGT, las distracciones constituyen la primera causa de accidentes mortales de tráfico y con su activación se reducirían considerablemente.  Es esto lo que convertirá a la conducción autónoma en una realidad más pronto que tarde, porque todos tenemos un objetivo común: contribuir a salvar vidas.

Estamos seguros de que la automatización de la conducción va a ser un proceso progresivo y transformador a lo largo de los próximos años. Ahora es cuando estamos creando el futuro de la conducción automatizada y autónoma. Pero para que la conducción autónoma sea una realidad, considero que la colaboración con la administración es esencial. Es necesario tener un marco legislativo que acompañe este proceso y que incluya contemplar al conductor como un robot o sistema.

Desde SEAT tenemos el objetivo de cero víctimas de tráfico y por ello presentamos en 2018 el concept car SEAT Cristóbal, con tecnología 5G. Cristóbal es un claro ejemplo del potencial que el coche conectado puede aportar en el objetivo de cero accidentes. Este prototipo presentaba avanzados asistentes de seguridad para la reducción de riesgos y accidentes y, además, conectaba con su entorno, con peatones y calle. Además, este proyecto representa importantes pasos en la adquisición de conocimiento para la aplicación de los futuros sistemas de conducción asistida y autónoma que estarán presentes a lo largo de los próximos años. Hablamos por ejemplo de soluciones que conseguirán que nos olvidemos de buscar aparcamientos, que posibilitarán que lleguemos más seguros y de manera más eficiente en términos de tiempo. O incluso soluciones que permitirán a personas con movilidad reducida disponer de una movilidad personalizada y económica sin necesidad de un carné de conducir.

Por eso, debemos confiar en lo que la tecnología puede ofrecernos para ponerla al servicio de las personas. En cuestión de salvar vidas, nada es suficiente.

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