El papel de la tecnología en la Seguridad Vial

El papel de la tecnología en la Seguridad Vial

Arancha García, directora del Área Industrial y Medio Ambiente de ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) y Julián Brouté analizan como la incorporación de sistemas avanzados de ayuda a la conducción en los vehículos, ha incidido en la mejora de la seguridad en las carreteras españolas. 

Desde comienzos de siglo, a pesar de haberse registrado un aumento de más de siete millones de vehículos en el parque circulante, la seguridad en las carreteras españolas ha mejorado de forma significativa en los últimos años. Las víctimas por accidente de tráfico se han visto reducidas a solo una tercera parte durante el periodo comprendido entre 2001 y 2018, de 5.517 a 1.806 (descenso del 1.3% respecto de 2017), con un registro promedio por año de 39 fallecidos por millón de habitantes, situándonos en la séptima posición en la Unión Europea. La evolución se encuentra estrechamente relacionada con la llegada al mercado de vehículos equipados con nuevas mejoras tecnológicas, desde sistemas para la prevención del riesgo de accidente (ABS, AEB, ESC), sistemas para la mitigación de sus efectos (airbags, sistemas de retención de pasajeros), así como sistemas de asistencia a las víctimas instantes posteriores a una colisión (llamada e-Call 112). 

Los fabricantes de vehículos, sobre la base de su compromiso por la seguridad, han realizado grandes esfuerzos e inversiones en la incorporación de nuevos sistemas avanzados de ayuda a la conducción que hagan que los vehículos sean cada vez más seguros, más eficientes y más cómodos. Los recientes avances tecnológicos han permitido reducir en gran medida la siniestralidad en las carreteras, reforzando la protección de los usuarios vulnerables y ayudando a reducir el error humano, que representa la principal causa en el 90% de los accidentes de tráfico. 

En este marco, los principales agentes involucrados en la movilidad (Estados miembros, fabricantes, proveedores, instituciones) coinciden en que estas cifras deben seguir reduciéndose para cumplir con el objetivo de la UE a largo plazo de aproximarse a cero víctimas mortales y heridos graves en 2050 («visión cero»). Este objetivo se alcanzará desde un enfoque integrado 360°, haciendo posible una movilidad cada vez más conectada y automatizada, combinando la vanguardia de la tecnología, con un mejor comportamiento del conductor, un mejor diseño y mantenimiento de la infraestructura, e impulsando la innovación y la competitividad de la industria automovilística en Europa. 

Para dar respuesta a los nuevos retos que se nos plantean en la seguridad, el nuevo Reglamento General de Seguridad (General Safety Regulation, GSR) hará obligatorio nuevos sistemas avanzados de seguridad en los vehículos, en su mayoría orientados a la seguridad activa (ISA, DDAW, ALKS), cuya implementación en nuevos vehículos se llevará a cabo en el horizonte de 2022. La Comisión espera que las medidas propuestas contribuyan a salvar más de 25.000 vidas y eviten al menos 140.000 lesiones graves de aquí a 2038. En este sentido, los fabricantes de vehículos apoyan firmemente el nuevo marco regulatorio para la consecución de estos objetivos, posicionándose como agentes clave para la implementación de las nuevas tecnologías de seguridad e incluso adelantándose a las fechas de obligación establecidas.

En palabras también recientes de la Comisión Europea "ningún usuario de la carretera debería tener que morir por un error humano". Por ello, se hace especialmente relevante avanzar en los vehículos autónomos. El aumento del grado de automatización de los vehículos ofrece un gran potencial para compensar éstos y, aunque la automatización completa no es previsible que se encuentre disponible de manera masiva antes de 2030, debe avanzarse en los grados de automatización intermedios adecuando el marco regulatorio de producto, circulación y responsabilidad civil, así como trabajando sobre los aspectos de aceptación por parte del ciudadano. 

Una vez más, la tecnología se sitúa como vector relevante en la solución de la siniestralidad en carretera. Si bien, de nada sirve disponer de la tecnología si ésta no forma parte de la realidad de nuestro parque circulante, cada vez más envejecido, con cerca de trece años de media. Por ello, es vital trabajar en su renovación, así como continuar con las líneas de actuación en torno a la concienciación ciudadana y mejorar las infraestructuras.

Autores: Arancha García y Julian Brouté (ANFAC)

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